Salud mental: Adicciones conductuales y tecnología
Marzo 2025
Especialista: Josefina Violino


La ludopatía y otras adicciones conductuales en adolescentes deben tener una mirada clínica y social ya que se trata de fenómenos que han mostrado un preocupante aumento en los últimos años. La creciente llegada de familias desesperadas por jóvenes que presentan problemas severos como aislamiento social, endeudamiento, depresión profunda y conductas de riesgo, afecta no solo a quien lo padece, sino también a su entorno familiar y social. Aunque estas adicciones no implican el uso de sustancias químicas, sus impactos en la salud mental pueden ser igual o incluso más devastadores, debido a que afectan aspectos fundamentales como la autoestima, las relaciones personales y el rendimiento académico.
Una de las principales dificultades en el abordaje de estos problemas es la baja percepción del riesgo tanto en las familias como en los entornos escolares.
El juego, especialmente en su forma digital, ha sido socialmente aceptado y en muchos casos naturalizado como una forma legítima de entretenimiento, a menudo presentado como una vía rápida al éxito y la emoción. Esta percepción es reforzada por la fuerte presencia de influencers y estrategias de marketing en redes sociales que promueven las apuestas y los juegos de azar como fuentes de diversión y reconocimiento social. Esta imagen distorsionada es especialmente peligrosa para los adolescentes, quienes, debido a su etapa de desarrollo, son más vulnerables a las influencias externas y menos capaces de evaluar los riesgos a largo plazo.
Por otro lado, la alta accesibilidad a plataformas de apuestas, muchas veces ilegales, a través de billeteras digitales y aplicaciones de pago que facilitan las transacciones sin mayores controles. Esto incrementa significativamente el riesgo de desarrollar comportamientos adictivos a edades tempranas, antes de que se hayan formado habilidades de autocontrol y regulación emocional sólidas.
Para enfrentar estos desafíos, proponemos el diálogo en casa y en las escuelas, fomentando espacios seguros donde los adolescentes puedan expresar sus inquietudes y comprender los riesgos asociados al juego. También sugerimos establecer pactos comunitarios entre familias, clubes e instituciones que refuercen las normas y límites saludables, además de acompañar estos esfuerzos con regulaciones estatales que limiten el acceso a contenidos peligrosos y promuevan campañas de concientización sobre los riesgos de las adicciones conductuales.
La educación emocional y la contención profesional deben estar presentes no solo en la prevención, sino también en la intervención cuando el problema ya se ha desarrollado. Crear espacios de escucha y apoyo, tanto en el ámbito familiar como escolar es fundamental para identificar signos tempranos de problemas de adicción y ofrecer alternativas saludables que fomenten el bienestar emocional y social de los adolescentes.
Problemas:
• Baja percepción del riesgo en adolescentes y adultos
• Naturalización del juego como entretenimiento y éxito
• Influencers y publicidades que refuerzan el comportamiento adictivo
• Acceso temprano y sin control a plataformas de apuestas.
Soluciones:
• Diálogo abierto en hogares y escuelas
• Pactos comunitarios con adultos responsables
• Regulaciones estatales que limiten la publicidad y el acceso
• Acompañamiento psicológico y pedagógico profesional.
Te compartimos la exposición de Josefina Violino sobre adicciones conductuales y salud mental:
